Fundación Copito
Protectora de Animales en Venezuela
Empezamos siendo un pequeño grupo de personas que no podíamos seguir mirando a otro lado. Cuando el amor de Dios habita en tu corazón, sencillamente sabes que hacer el bien es lo que te nace hacer, por encima de todos los problemas.

Hoy Venezuela necesita de todos nosotros
En momentos como este, cuando la tierra tiembla y el miedo nos invade, también se pone a prueba la esperanza, la Fe, y la solidaridad.
Oramos para que Dios gire su rostro a Venezuela y le extienda su mano protectora y perdone los pecados de adoración a dioses ajenos que no sirven más que para traer maldad.
«No tendrás dioses ajenos delante de mí.» Éxodo 20:3 (RVR1960)
Que Venezuela pueda sentir y escuchar al Espíritu Santo, para comprender los caminos correctos, y que en estos momentos de consuelo a cada persona y cada familia que ha perdido a sus seres queridos y sus sueños.
La promesa que Dios nos da es que desea que nos acerquemos a Él y Él volverá por nosotros.
Desde la Fundación Copito queremos recordar que entre los escombros también hay seres que no pueden pedir ayuda con palabras, pero que también sienten dolor y la misma necesidad de ser rescatados.
Pedimos que, en medio de las labores de búsqueda, no sean olvidados.
El amor y la solidaridad no distingue entre personas y animales.
Terremoto 24/06/2026
¿Dónde estamos?
El territorio de acción está en Maracay, Estado Aragua, en Venezuela. Allí ha nacido la Fundación Copito y es su centro y sede principal.
Podemos operar en toda Venezuela siempre que nuestra red sea sólida y responsable. Contamos con abogados y diferentes miembros de la sociedad que nos respaldan.
Gracias a que los venezolanos estamos repartidos por todo el mundo, nuestra red de apoyo ahora también es internacional y llega hasta sitios insospechados.




¿Qué hacemos?




Necesitamos seguir creciendo, sumando voluntarios, recaudando fondos, para fortalecer el proyecto y hacerlo sostenible.
Esta es la ayuda que necesitamos, apúntate, estamos deseando conocerte
Dona
Dona con aporte económico. Elije la cantidad. Las donaciones internacionales son canalizadas por colaboradoras del proyecto desde España y destinadas al sostenimiento de Fundación Copito en Venezuela.
Regala
Regala comida, productos para animales y medicinas veterinarias, directamente. Ponte en contacto con nosotros para organizar recogida. Nos valen camas, comida seca, comida húmeda, juguetes, medicinas, cepillos, cuencos de comida.
Colabora
Colabora con tu tiempo, en nuestras campañas de recogida de alimento, medicamento, jornadas de adopciones, entre otras. Necesitamos manos y tiempo apoyando en el cuidado diario de los animales rescatados.
Muchos latidos de vida están esperándote para comer, socializar contigo, dar y recibir el amor a toda creación de Dios, y tener un hogar.




Más formas de involucrarte
Hazte Socio
Únete a la Familia Copito, solo tienes que comprometerte a un aporte recurrente, puedes cancelarlo cuando cuando lo necesites. Inscríbete y envíanos el justificante con tus datos a nuestro email para registrarte. Puedes hacerte Familia Copito desde cualquier parte del mundo.
Adopta
Nuestros rescates listos para encontrar hogar las publicamos en nuestro instagram @fundacioncopito Nos puedes contactar por privado o enviarnos un mensaje directamente a nuestro whatsapp. Las localizaciones podrás verlas en el contenido.
Casa de Agogida
Un aporte de gran valor son las personas y familiar responsables que pueden recibir en su hogar un rescate para darles todo el amor que necesitan, que se acostumbren a un entorno cariñoso y prepararlos para su familia definitiva. Necesitamos voluntarios en Venezuela.

» Me gusta sentarme a comer y ver la televisión, este gato blanco y negro se me sentaba en los pies y se acariciaba y jugaba. Yo le ponía comida, pero después le abría la puerta. Recuerdo que me miraba con ojos de ternura, y le encantaba que lo cargara, podía sentir su ronroneo.
Una noche me hizo reir porque cazó un insecto, brincaba como loco. Ahora me doy cuenta que llenaba un espacio en mi vida y me hacía feliz. No tenía que permitirle irse a la calle. Ya no ha vuelto y posiblemente no haya podido sobrevivir».